Hoy vengo a hablar de sentimientos, de cientos de alientos contenidos a la vez, de miles... ¿¡qué digo miles!? De millones de gritos que resonaran a la vez cuando estemos cerca del área contraría. Todos los "UUUUUUUUUUY!" y los "SÍ, SÍ, SÍ!". Hoy estoy aquí para apoyar un sentimiento mutio, una emoción auténtico, para dejar mi granito de arena en el día en el que España llegó por primera vez a la final de un mundial de fútbol. Hemos sufrido muchas derrotas, hemos llorado y gritado, por rabia y por dolor, sintiendo esos errores como si fueran propios, rompiéndonos la garganta con sus nombres, animando hasta el último segundo y con el corazón en un puño, angustiados y temerosos a veces, imponentes y decididos en otras.
Siempre he dicho que mi color es el rojo, pues creo que hoy me siento más roja que nunca. No sé qué pasará al final, aunque sé que lloraré como una idiota pase lo que pase. Ojalá sean lágrimas de alegría y mañana todos los españoles nos levantemos dispuestos a ir a trabajar con una sonrisa en la cara porque lo hemos logrado, porque hemos hecho historia, aunque ya la hayamos hecho.
¡ESTA NOCHE LA ROJA HARÁ
ZUMO CON LAS TODAS NARANJAS
QUE SE ENCUENTRE POR DELANTE!